Dípteros

Los familiares dípteros

Los dípteros se distinguen de los demás insectos por tener bien desarrollado sólo el primer par de alas, pues el segundo está reducido a unos pequeños muñones, casi invisibles, que actúan como balancines. Com­prenden un número de especies muy considerable, integrado en particular por moscas y mosquitos.

Las alas anteriores son membra­nosas y sus nerviaciones varían no­tablemente según las especies. Los balancines son unos órganos clavi­formes que funcionan como receptores sensitivos, capaces de estimu­lar de modo reflejo el movimiento de las alas. En algunas especies, el aparato bucal es picador-chupador: el labio superior, la hipo-faringe, las mandíbulas y las maxilas constituyen estiletes picadores, alojados en el labio inferior; éste, a su vez, está transformado en un conducto que, junto con el labio superior, forma la probóscide. Los dípteros que poseen este aparato bucal suelenmoscas ser hematófagos y se sirven del mismo para perforar el tegumento a fin de llegar hasta los vasos que contienen su alimento. En otros, el aparato bucal es lamedor-chupador, por regresión de las piezas punzantes, es­pecialmente de las mandíbulas y maxilas, siendo blando el labio infe­rior y dilatado en su extremo termi­nal.

Según la forma de las antenas, se subdividen en dos grandes grupos: nematóceros, con antenas filiformes multiarticuladas, y braquíceros, con las antenas formadas únicamente por tres artejos. Por lo común, todos los tarsos tienen cinco artejos; pero el cuerpo es esbelto en los nematóce­ros, insectos de finas y largas patas, mientras es corto y grueso en los braquíceros, cuyas patas no suelen ser muy largas. Los dípteros sufren metamorfosis completas y sus larvas son ápodas, clasificándose en tres tipos distintos según el grado de diferenciación de la cabeza.

1. Las larvas eucéfalas poseen ojos y antenas y mueven transversalmente las mandíbulas; pertenecen a este tipo las larvas acuáticas de muchos mosquitos.

2. Las larvas hemicéfalas también poseen ojos y antenas, pero las mandíbulas están reemplazadas por unos uncinos que se mueven verticalmente: son las típicas de los asílidos y otros grupos.

3. Por último, existen larvas acéfalas, que carecen de ojos y de antenas, siendo la mayoría de ellas propias de las moscas.

La familia de los culícidos com­prende los mosquitos vulgares, Culex pipiens, a los que pueden transmitir los plasmodios del paludismo, Anopheles maculipennis. Se trata de especies hematófagas cuyas larvas se desarrollan en las aguas estancadas, razón que justifica la desecación o purificación de estos medios acuáti­cos en la profilaxis del paludismo y de la fiebre amarilla. Esta última es transmitida por el díptero Aedes aegypti. Entre los tipúlidos se en­cuentran los mosquitos de mayores dimensiones, las típulas, que viven en medios húmedos y se alimentan de jugos vegetales; sus larvas suelen desarrollarse en la tierra húmeda y rica en materia vegetal semidescompuesta, aunque se incluyen algunas fitófagas. La familia de los simúlidos comprende los mosquitos de monta­ña, de pequeñas dimensiones pero muy molestos por el rigor de su pi­cadura.

Entre los braquíceros se destacan los asílidos, ortorrafos representados por grandes moscas de cuerpo pilo­so, como el Asiius crabroniformis, cuyas larvas carnívoras se encuen­tran bajo las piedras o enterradas. Los tabánidos poseen un cuerpo grueso y compacto, y, aunque los machos se alimentan del polen de las plan­tas, las hembras son hematófagas, parásitas de diversos mamíferos, in­cluido el hombre; el tábano común, Tabanus bovinus, es un ectoparásito del ganado doméstico. Entre los díp­teros ciclorrafos se encuentran los múscidos, amplia familia que com­prende la mayoría de las moscas, cuyas larvas saprófagas, coprófagas y a veces también carnívoras se en­cuentran por doquier. Los adultos suelen ser omnívoros, por lo que pueden transmitir diversas enferme­dades microbianas; los más frecuen­tes de esta familia son las moscas domésticas, Musca domestica, pero otras, como las especies Glossinapalpalís y Glossina morsitans, son famosas por transmitir enfermedades tan graves como la del sueño y la nagana, producidas por tripanosomas.

Lepidópteros

Los lepidópteros constituyen uno de los órdenes de insectos de mayor variedad específica. Se reconocen fá­cilmente por sus alas membranosas, de pocas nerviaciones y por lo ge­neral de brillantes colores proporcio­nados por las escamas imbricadas que las recubren. Su aparato bucal también es sin­gular, pues las mandíbulas están algo reducidas y las maxilas, hipertrofiadas y esteliformes, constituyen una espi­ritrompa arrollable. Los ojos, com­puestos, suelen ser grandes y con fre­cuencia conservan los tres ocelos; todos sus tarsos tienen cinco artejos y el cuerpo generalmente es corto, grueso y recubierto por abundante pilosidad. Las antenas, de morfología muy variable, son claviformes en las mariposas diurnas. También se dis­tinguen las diurnas de las nocturnas en que aquéllas mantienen las alas en posición vertical sobre el dorso cuando guardan reposo, mientras las mariposas nocturnas las pliegan horizontalmente.

imagenes ledidopteros

Mariposa Nocturna

Entre las mariposas es muy fre­cuente el dimorfismo sexual, diferenciándose los sexos especialmente por el color de las alas y la forma de las antenas. Muchas especies son conocidas por el vulgo, pues son los insectos más llamativos y que más adeptos tienen entre los coleccionis­tas, a causa de sus vistosos colores y preciosas formas.Las especies vistosas más comu­nes corresponden a los géneros: Parnassius, Tyria, Pyrameis, Nym-phaiis, Limenitis, Inachis, Zeryn-thia, etcétera.

Las mariposas noctur­nas más conocidas son la Saturnia pyri, que se destaca por su gran ta­maño; la mariposa de la muerte, Acherontia átropos, y gran número de especies pertenecientes a la fa­milia de los esfíngidos y conocidas globalmente como esfinges. Las procesionarias del pino, Thaumatopoea pityocampa, son capaces de arruinar pinares enteros. Otras son útiles al hombre, porque sus orugas parasitan a otros insectos perjudiciales o por proporcionar la materia prima a una industria de im­portancia: caso este último de los gusanos de seda, pertenecientes a la especie Bombyx morí.

Plecópteros

 

Entre los plecópteros se hallan algunos insectos que no se alimen­tan durante el estado adulto y, por lo tanto, viven muy pocos días; per­tenecen a los plecópterosgéneros Perla y Choropería. El aparato bucal entognato de los individuos de este orden apa­rece casi siempre atrofiado, puesto que los adultos no lo utilizan.

Estos insectos, también denomi­nados perlados, poseen largas ante­nas multiarticuladas, muy finas, y ojos compuestos laterales. Los dos pares de alas son membranosos, y en reposo están plegadas sobre el dor­so, sobrepasando el extremo poste­rior del abdomen; son heterónomos, pues las posteriores son mayores que el primer par. Los segmentos toráci­cos y los abdominales tienen la mis­ma anchura y presentan tres artejos en todos los tarsos. Los cercos cau­dales nunca faltan, aunque su de­sarrollo varía bastante de unas espe­cies a otras.

Entre los géneros que poseen apa­rato bucal funcional se destacan los Nemura y Leuctra. Los fasmópteros comprenden los llamados insectos palo e insectos hoja, y otros que, como ellos, se caracterizan por la profusión de especies que presentan formas miméticas y homócromas, bastoniformes y foliáceas.

Los Isópteros

 

El orden de los isópteros comprende exclusivamente los termes o comejenes, también conocidos como hormi­gas blancas. Son insectos La termitapolimorfos, termófilos y lucífu­gos cuya característica más sobre­saliente es su organización social. En cada colonia viven castas fértiles y castas estériles; las fértiles están representadas por machos y hembras que se diferencian de las segundas por poseer ojos compuestos y gran­des alas transparentes y membrano­sas, plegadas sobre el dorso durante el reposo. Estas alas son práctica­mente idénticas, de donde se deriva el nombre que recibe el orden, que significa alas iguales.

Las estériles están integradas por los obreros y soldados, todos ellos ápteros y con notables diferencias morfológicas, pues los soldados pre­sentan una cabeza enorme, hipertro­fiada, con grandes mandíbulas que so­bresalen a modo de tenazas y con antenas Aliformes más cortas que la cabeza; mientras en los obreros, las antenas alcanzan una longitud igual o superior a la cabeza y su cuerpo es pequeño en relación con los demás representantes de la colonia.

Por lo general, las dimensiones de los termes oscilan entre algunos milímetros y unos pocos centíme­tros, pero las reinas alcanzan tama­ños excepcionales. Recientemente se ha podido comprobar que algunos termes acumulan hongos en una ga­lería, instalada junto a la cámara nup­cial, con el fin de que estos vegeta­les degraden la lignina, facilitando así la ingestión de celulosa, que ya pue­den aprovechar por la simbiosis ya mencionada;

En los países mediterráneos vi­ven especies de Calotermes y Reticulitermes, constituyendo un grave peligro para las construcciones en madera y el mobiliario. Una colonia puede haber originado perjuicios irre­parables antes que se haya advertido su presencia; el monasterio de El Escorial y otros lugares de gran inte­rés histórico, han sufrido graves da­ños a consecuencia de su acción destructora.

Los insectos

 

Los insectos forman una clase de artrópodos que, por sí sola, com­prende tal cantidad de especies, que es superior al número de todas las demás clases de metazoos juntas. Se denominan asimismo hexápodos por estar siempre provistos de tres pares de patas. Tienen el cuerpo clara­mente dividido engrillo cabeza, tórax y abdomen; la primera contiene un par de ojos compuestos y, por lo gene­ral, tres ojos simples, un par de an­tenas, y el aparato bucal, constituido este último por el labro, un par de mandíbulas, uno de maxilas con palpos y el labio interior, provisto también de palpos. El tórax muestra tres metámeros, cada uno de los cua­les lleva un par de patas que constan de seis artejos. El segundo y tercer segmento torácico, es decir, el meso y metatórax, llevan un par de alas cada uno, salvo algunas excepciones. Pero no sólo las alas sino también los demás apéndices, pueden sufrir diversas modificaciones, e incluso faltar algunos de ellos, según sea el medio en que vivan y adaptaciones que posean. La clase de los insec­tos, dada su amplitud, presenta se­rias dificultades respecto a su siste­mática, por lo que se han admitido diversas clasificaciones. Vamos a re­ferirnos sólo a las especies vivien­tes, agrupándolas en 28 órdenes. Los cuatro primeros órdenes que se des­cribirán pertenecen a la subclase de los apterigógenos, que se caracteriza por la carencia de alas y de metamorfosis, en contraposición a todos los demás órdenes que constituyen la subclase de los pterigógenos, en algunos de los cuales pueden faltar las alas; pero ello siempre se debe a un fenómeno secundario.

Crustáceos

 

Los crustáceos son los únicos artrópodos que poseen dos pares de crustáceosapéndices anteniformes: anténulas y antenas. Este rasgo, generalmente, sirve por sí solo para identificarlos. Únicamente las formas degradadas por el parasitismo y los isópodos te­rrestres constituyen una excepción: los primeros pueden perder un par, o los dos, por atrofìa, como ocurre en muchos cirrípedos; y en los se­gundos, la reducción de las anténulas es extrema, hasta el punto de que, en muchos de ellos, sólo pueden distinguirse con ayuda del microsco­pio. Salvo estos últimos, todos los demás crustáceos respiran por me­dio de branquias situadas en los apén­dices, lo que está en clara corres­pondencia con su hábitat acuático.

Miriápodos

 

La mayoría de los miriápodos posee un gran número de apéndices locomotores, carácter a que alude su nombre griego.

Los artrópodos de esta clase tie­nen, pues, un par de antenas, apa­rato bucal masticador y un número variable de apéndices locomotores, todos monorramados. Son típica­mente terrestres, con respiración traqueal. La Los diplópodos son los clásicos "milpies"notable longitud del tron­co con respecto a la que alcanzan sus patas les confiere un aspecto de gusanos articulados, característico e inconfundible. Tradicionalmente, bajo la denominación de miriápodos se han considerado dos subclases dis­tintas: progoneados y opistogoneados o quilópodos. Actualmente se tiende a considerar a estos últimos como una clase independiente, y no faltan serios motivos para ello. Así, pues, los progoneados son los miriápodos propiamente dichos. Y entre ellos se distinguen: sínfilos, paurópodos y diplópodos, a los que nos referiremos seguidamente.

Los sínfilos son animales de pe­queño tamaño y delicado cuerpo blanquecino que, por lo general, no mide más de dos milímetros de lon­gitud. En la cabeza se destacan las antenas, bastante largas, y el apara­to bucal, que consta de un par de mandíbulas, otro de maxilas y un la­bio inferior, resultante de la unión del segundo par de maxilas.

El tronco presenta doce segmen­tos, cada uno de ellos provisto de un par de patas locomotoras; pero al hallarse varios tergos divididos transversalmente, da la impresión de po­seer más segmentos que pares de pa­tas. En la extremidad posterior del tronco aparecen dos procesos cau­dales, en cuyo extremo desembocan sendas glándulas sericígenas. Son ovíparos, con larvas hexápodas.

Tienen desarrollo anamórfico, formándose los nuevos segmentos a partir del penúltimo y tras sucesivas mudas. Estos miriápodos prefieren los sitios húmedos y ricos en materia orgánica, por lo que abundan en el mantillo de los bosques. Se les con­sidera de gran interés edafológico por el papel que realizan en la formación de los suelos. Los paurópodos son los que más se alejan del aspecto tí­pico de los miriápodos, perdiendo la apariencia de gusanos articulados; pues, aunque su tronco está constituido por once segmentos, al­gunos de éstos son tan cortos que apenas se distinguen. Llegamos a los diplópodos, que son los miembros de esta clase que mayores dimensiones alcanzan: algunas especies tropica­les llegan a medir hasta 20 centíme­tros de longitud y la mayoría de ellas oscila entre los tres y los seis centíme­tros. Su cuerpo es cilíndrico o subcilíndrico. Son los clásicos milpiés.

Mandibulados

 

El subtipo de los mandibulados comprende aquellos artrópodos que presentan un par de apéndices, flan­queando su boca, modificados en forma de mandíbulas.

artropodos mandibulados

Todos ellos poseen antenas y carecen de queliceros. Indiscutible­mente, la importancia de este grupo le da un relieve muy destacado den­tro del reino animal. Vamos a consi­derar incluidas en él tres grandes cla­ses de artrópodos: miriápodos, ca­racterizados por la neta metamerización de su cuerpo; crustáceos, con dos pares de antenas y hábitat gene­ralmente acuático; e insectos, do­tados de tres pares de patas.

Para tener en cuenta:

mandibulados

mandibulados

Arañas de Mar

 Los picnogónidos

picnogónido o araña de marTras haber concluido con el extenso grupo de los arác­nidos, entramos por último en la clase que cierra el capítulo de artrópodos quelicerados. Está constituida por los pic­nogónidos, también conoci­dos como pantópodos, que significa todo pies, por el he­cho de prevalecer los apéndi­ces sobre el cuerpo, muy redu­cido. Un cuerpo que compren­de una cabeza, que se prolon­ga anteriormente en una trompa o probóscide, un tron­co segmentado y un abdomenindiviso.

La cabeza posee tres pares de apéndices que, de adelante hacia atrás, son queliceros, palpos y ovígeros. Los primeros, que en algu­nas especies faltan, pueden estar for­mados por tres o cuatro artejos y ter­minan en pinza. Los palpos son bas­tante más largos que los queliceros y están formados por seis artejos, los últimos de los cuales poseen muchas sedas de naturaleza sensorial. Los ovígeros, como su nombre indica, son unos apéndices especializados para llevar las puestas de las hem­bras, de diez artejos y terminados en una uña o garfio. Estos artrópodos poseen cuatro ojos simples, situados sobre una protuberancia qué se alza en la parte dorsal de la cabeza. Res­piran a través del tegumento, pues carecen de otros órganos especiali­zados.

Son ovíparos y, cuando las hem­bras verifican la puesta, los machos la retienen englobada en forma de bola en sus ovígeros. Pueden trans­portar varías de estas bolas, que co­rresponden a otras tantas hembras, sumando en conjunto varios miles de huevecillos. Los embriones salen como larvas Protonymphon, carac­terizadas por estar provistas de una trompa y tres pares de apéndices. Estas larvas pueden permanecer ad­heridas a los ovígeros durante un tiempo y, después de sufrir varias mudas, pierden el segundo y tercer par de apéndices, sustituyéndolos por otros nuevos que serán los fu­turos palpos y ovígeros. Posterior­mente, de manera progresiva, y tras otras mudas, aparecen las patas lo­comotoras y se desarrolla el abdo­men.

Los Acaros

 

Con los ácaros se cierra la clase sistemática de los arácnidos. Estos animales se pueden reconocer sin difi­cultad porque sus cuatro pares de patas, que terminan en fuertes uñas o en ventosas, casi nunca sobrepa­san al cuerpo enÁcaro longitud. Forman un grupo bastante polimorfo, hasta el punto de que engloban algunos ejemplares con aspecto vermiforme, otros con el cuerpo deprimido, o in­cluso más o menos ovoide, etcéte­ra. La mayoría suele presentar el pro­soma soldado con el opistosoma, apareciendo su cuerpo como una masa única e indivisa; sólo en algu­nas formas, consideradas primitivas, aparece cierto grado de segmenta­ción. Tanto los queliceros como los pedipalpospueden ser quelados; ge­neralmente son cortos y fuertes, pudiendo sufrir diversas modificaciones para constituir un aparato bucal suctor o picador, según los casos.

Poseen un número variable de ojos sin exceder de cinco; pero algu­nas especies pueden también care­cer de ellos, según su modo de vida. Los ácaros respiran por medio del tegumento, pues en la mayoría es muy delgado y está constituido casi exclusivamente por quitina. Las es­pecies que poseen el tegumento en­grosado pueden respirar por el intes­tino medio o por algunas tráqueas tubulares; en cualquiera de los dos Casos, la respiración se ve favoreci­da por el pequeño tamaño (unas dé­cimas de milímetro) que presenta la mayoría de las especies. Algunos ácaros que viven como ectoparásitos de los pichones pueden medir hasta un centímetro de longitud; y son ex­cepcionales los que, como las garra­patas, sobrepasan esta medida. La mayor parte de los ácaros son oví­paros y el desarrollo no es directo, pues las larvas son hexápodas, con­virtiéndose en ninfastras sucesivas mudas.

Estas ninfas poseen los cuatro tí­picos pares de patas de todos los arác­nidos, pero aún han de sufrir ciertos fenómenos de histogénesis e histolisis para convertirse en verdaderos adultos. Los ácaros constituyen un orden extraordinariamente vasto, tan­to por el número de especies como por el de individuos y medios ecológicos en donde se desenvuel­ven. Entre los ácaros parásitos, el más conocido es el arador de la sar­na, Acarus siró, que excava galerías bajo la epidermis, producien­do molestas escoceduras.