Selvas tropicales

Las selvas pluviales tropicales forman un cinturón alrededor del mundo en el que no existe prácticamente diferencia alguna entre las estaciones y el clima es uniformemente caliente y húmedo; las precipitaciones superan los 2000 mm al año.
Hay cinco pisos en un bosque pluvial. El más alto lo forman las copas de los árboles gigantes que alcanzan más de 35 m de altura y sobresalen de la techumbre principal, que constituye el piso inferior, situado a 25 metros. Debajo de esta techumbre o bóveda hay dos pisos de árboles y arbustos más bajos, y abajo del todo, por último, hay una capa superficial de hierbas.
La techumbre es tan densa que no es mucha la luz que la atraviesa, con la consecuencia de que hay muy poco sotobosque, exceptuando donde se ha abatido alguno de los árboles grandes, con lo que la luz puede alcanzar al suelo. El resultado es una competencia entre los árboles que crecen por alcanzar el techo. Algunas plantas tienen medios alternativos de alcanzar la luz solar, como las lianas o trepadoras que se apoyan en los troncos de los árboles y siguen así un «atajo» hacia el sol. Las epifitas, que incluyen orquídeas, bromeliáceas y helechos, crecen sobre los árboles en la alta bóveda de la selva, sin conexión alguna con el suelo. Sus raíces acaparan los restos orgánicos que caen de arriba y algunas tienen hojas que recogen agua.
En cuanto muere allí cualquier animal o planta, es atacado por ejércitos de animales necrófagos como los termes y milpiés y de hongos, que descomponen rápidamente sus sustancias integrantes de manera que puedan volver a ser empleadas por otros seres vivos. Por ese motivo, y a pesar de lo lujuriante de la vegetación de la selva pluvial, el suelo subyacente está depauperado.
El uniforme clima de estos bosques trae consigo que el florecimiento y la fructificación tengan lugar durante todo el año, con el resultado de que hay animales totalmente especializados en libar néctar o comer fruta, porque siempre tienen alguna fuente disponible. Estos animales son cruciales para la polinización y la dispersión de la semilla.
La diversidad y la complejidad del ecosistema de la selva pluvial son enormes. Mientras en los bosques templados o boreales hay apenas un puñado de árboles que crecen a menudo en forma de arboledas de una sola especie, un bosque pluvial puede te­ner 100 especies de árboles en una sola hectárea y 20000 especies de insectos en un kilómetro cuadrado; cada una existe en cifras reducidas, ocupando un nicho circunscrito.
Al aumentar la distancia al ecuador, el clima se convierte en estacional -se alternan las estaciones lluviosas y las secas- y los árboles se convierten en caducifolios, como ocurre en los bosques monzónicos, cuya techumbre es más abierta y cuyo sotobosque es más denso.

Selvas  tropicales 1.

Selvas  tropicales 2. Selvas  tropicales 3.

Las temperaturas de Manaos, Brasil permanecen altas constantemente, con un promedio de 35 °C a lo largo del año, aunque la precipitación varia considerablemente. El clima de Amsterdam se ve influido.por la Corriente del Golfo. Un clima mediterráneo, como el de Roma se caracteriza por veranos cálidos y secos e inviernos calientes. Hay climas similares en parte de Australia, Sudamérica y oeste de Estados Unidos

Caracteristicas de los desiertos

Un desierto recibe menos de 250 mm de lluvia al año, que le puede llegar en forma de aguacero tras varios años de sequía o en forma de lluvias estacionales, aunque erráticas. La aridez del suelo se incrementa por su incapacidad para retener el agua: cuando llueve, el agua se escapa rápidamente en forma de avenidas.
No todos los desiertos son calientes; las regiones polares y desiertos como el de Gobi, en Asia Central, donde hiela en invierno, son desiertos fríos. En todos los desiertos, el calor se pierde rápidamente de noche, por lo que, aun los más calientes pueden ser muy fríos.
Los desiertos son secos por varias razones. El Sahara, por ejemplo, es el resultado de un sistema climático de altas presiones en el que el aire desciende hasta el nivel del suelo desde gran altitud, volviéndose más caliente y seco al descender. Los desiertos de sombra pluviométrica, como los de Mojave y la Patagonia, están situados a sotavento de grandes cordilleras en las que el aire pierde la humedad al remontarlas. Los desiertos de Asia Central y de Australia son secos por estar demasiado retirados de la influencia del mar. A nivel mundial, los desiertos están creciendo bajo la influencia del hombre: al suprimir la vegetación para conseguir forraje o combusti­ble, el suelo pierde su capacidad para retener el agua y la erosión se pone en marcha.
Las plantas del desierto están adaptadas para soportar sequías serias y aprovechan muy bien las fugaces visitas del agua. Las efímeras sobreviven en forma de semillas que germinan, florecen y dan semilla durante la caída del agua e inmediatamente después. Las más longevas ahorran agua en los periodos de sequía reduciendo la transpiración y almacenando líquidos; sus hojas suelen ser pequeñas, a menudo simples espinas, y están cubiertas por una gruesa cutícula o una densa mata de pelo, dos cosas que reducen la evaporación.
El modo idóneo de aprovechar las lluvias consiste en extender las raíces para que recojan la mayor cantidad posible de agua justo debajo de la superficie, o bien en enviar las raíces hasta gran profundidad para alcanzar el acuífero, que puede estar a 30m de profundidad, como hacen los mezquites. Las plantas suculentas como los cactus almacenan agua en sus turgentes tallos u hojas.
Los animales del desierto están también adaptados para sobrevivir con poca agua. Los pequeños escapan del calor escondiéndose en galerías o debajo de las piedras, donde, sólo unos centímetros debajo de la superficie, el suelo es considerablemente más fresco y a menudo más húmedo. Algunos roedores del desierto -los jerbillos, los jerbos y los ratones saltadores- pueden sobrevivir sin beber nunca; obtie­nen agua suficiente de una dieta de semillas secas. Los animales mayores, como los camellos, órix y avestruces no pueden acogerse a madrigueras; dejan que se les caliente el cuerpo un tanto durante el día y que se les refresque de noche, con lo que no necesitan sudar para estar frescos. Conservan además agua reduciendo la cantidad de la misma perdida en la respiración y la orina.

Caracteristicas de los desiertos.

En cambio los desiertos calientes, como éste del noroeste de Irán. sólo pueden mantener a aquellas plantas y animales que son capaces de adaptarse a las altas temperaturas y la falta de agua

Caracteristicas de las praderas

En los sitios demasiado secos para que haya bosques en los trópicos, o donde la lluvia es demasiado estacional, la vegetación se ve dominada por gramíneas mezcladas con otras plantas bajas no herbáceas, aunque en los márgenes de las grandes selvas tropicales la pradera o sabana presenta a menudo algunos árboles desperdigados.
Las sabanas mejor conocidas son las de África Oriental, que constituyen un amplio arco de praderas que separa la selva pluvial de los desiertos de Sáhara y Kalahari. Estas sabanas están salpicadas de espinosas acacias y mantienen gran variedad de animales herbívoros junto con sus depredadores. Hay sabanas también en la India, Australia y Sudamérica (los campos de Brasil y los llanos de Venezuela y Colombia). En las latitudes templadas, las praderas están en las regiones centrales de los continentes, donde los veranos son ardientes y los inviernos fríos. Están entre ellas las praderas y las pampas americanas, las estepas de Europa y Asia, el veld de Suráfrica y las tierras bajas de Australia.
El típico crecimiento de las plantas herbáceas per­mite que los animales devoren sus hojas sin perjudicar las partes de crecimiento, por lo que éste no sufre deterioro. Lo único que detiene este crecimiento son las sequías naturales; cuando éstas se producen en las sabanas africanas, los grandes herbívoros emigran hacia mejores pastos; constituye el ejemplo vivo más conocido el ñu de las llanuras de Serengueti.
El excesivo apacentamiento de las praderas, su quema sistemática y su conversión en tierra labora­ble han acarreado cambios permanentes a gran parte de las praderas en todo el mundo, y ya no sos­tienen la inmensa fauna de antaño: había especies muy numerosas, por ejemplo los 50 millones de bisontes que se calcula que pacían hace dos siglos en las praderas de América del Norte. La máxima va­riedad de grandes mamíferos se halla actualmente en las sabanas africanas, donde dividen un hábitat a todas luces uniforme en nichos diferentes. Está también el caso de los rebaños de especies distintas que pastan en secuencia: las gacelas de Thomson pacen la parte inferior de gramíneas y otras herbáceas, los ñúes, las hojas suculentas y las cebras las partes más duras.

Caracteristicas de las praderas.

Las sabanas tropicales, (Kenia), mantienen una gran variedad de animales, tanto salvajes como domésticos. Característicamente, la vegetación está dominada- por gramíneas altas, sombreadas aquí y allá por árboles (por ejemplo acacias), que suministran abundante alimento a los animales.

Caracteristicas del bosque templado

bosque templado

En latitudes situadas por debajo del cinturón de coníferas, de clima húmedo y benigno, las arboledas templadas de hoja ancha han formado algunas de las mejores zonas disponibles para el asentamiento humano. El resultado es que queda ya poco de los bosques que originalmente cubrieron gran parte de Europa, este de América del Norte y Asia Oriental. Estos climas más cálidos incluyen también bosques siempre verdes como los que existen en Florida y sur de Japón; han desaparecido casi por completo los que fueran gloria del Mediterráneo.
Entre los árboles característicos de los bosques templados están los robles y las encinas (género Queráis), las hayas (género Fagus), los arces (género Acer), los fresnos (género Fraxinus) y los olmos (género Ulmus) en Europa; y el arce sacarino (Acer saccharum), las hicorias (género Carya), los tilos (género Tilia) y las hayas en América del Norte. Bajo los árboles dominantes, hay un sotobosque de árboles y arbustos de sombra menores como los avellanos (género Corylus), los abedules, los cornejos (género Cornus) y los espinos (género Crataegus).
La caída estacional de la hoja de estos árboles permite que la luz llegue al suelo, donde brota en primavera una rica flora de gramíneas y otras herbáceas antes de que salga la nueva hoja de los árboles. La flora del suelo del bosque prospera principalmente en los claros que dejan los árboles caídos.
La caída de la hoja contribuye a la formación de un suelo mucho más rico que el existente bajo las coníferas. Los árboles caducifolios exigen más del suelo, pero también le devuelven más a través del mantillo formado por la hoja en descomposi­ción, que rápidamente se convierte en un rico humus mediante la acción de los hongos y las bacterias, ayudados por los insectos, las lombrices de tierra y demás invertebrados.
La abundancia de los insectos que en los bosques de caducifolios se alimentan de los árboles y del mantillo forma la base de una rica comunidad de aves y mamíferos, incluidos los pálidos y los carpinteros, que anidan en los agujeros, las currucas, que migran al sur para pasar el invierno, además de murciélagos y musarañas. Entre los mamíferos de mayor tamaño, hay herbívoros como los conejos y ramoneadores como los ciervos. Las cosechas de frutos carnosos y secos que maduran en otoño tienen un valor inestimable al proveer la despensa in­vernal de muchos animales.

Caracteristicas del bosque de coniferas

Un ancho cinturón de coníferas, con sus árboles de hojas aciculares, envuelve el planeta al sur de la tundra. La frontera entre estos dos biomas recibe el nombre de línea de arbolado, aunque se trata más  bien de una ancha faja que empieza con grupos dispersos de árboles bajos (que se desarrollan ya sobre la tundra) y que van haciéndose cada vez más tupidos y vigorosos hasta constituirse en bosque cerrado. El bosque de coníferas recibe el nombre de taiga, o bosque boreal, y se forma en latitudes donde la estación de crecimiento es demasiado corta y fría para muchos árboles, caducifolios (que pierden la hoja en invierno); con todo, incluye unas pocas especies caducifolias como abedules, sauces, álamos temblones (Populus trémula), serbales (Sorbus aucuparia) y alerces (género Larix). ,
Esos bosques están entremezclados con zonas pantanosas, llamadas «muskeg», pobladas por el alerce americano oriental (Larix laricina), que no puede competir con las .especies propias de lugares menos húmedos. En conjunto, los árboles caducifolios se dan mejor en las zonas pantanosas, y son los primeros colonizadores después de los incendios.
El suelo del bosque de coníferas es ácido y pobre, porque las agujas de estos árboles se descomponen despacio y desprenden ácidos húmicos que son introducidos en el suelo por la lluvia y lixivian los nutrientes minerales vitales. Estos suelos reciben el nombre de podsol y se caracterizan por una estructura estratiforme de oscuro humus y mantillo de hoja en la superficie, con capas pálidas de arena y arcilla debajo y un horizonte compuesto de óxidos de hierro pardorrojizos. A pesar de la poca calidad del suelo, los árboles sobreviven en él gracias a su íntima relación con micorrizas, que extraen nutrientes minerales del suelo y los dejan en sus raíces; los hongos reciben en cambio de los árboles productos ela­borados por fotosíntesis.
Las coníferas no suponen una gran fuente alimentaria para la fauna, debido a que sus agujas son de difícil digestión. Con todo, hay orugas que se alimentan de sus brotes, y los piquituertos, cascanueces y ardillas de sus piñones; y cada parte del árbol mantiene algún tipo de insectos. En cambio, los caducifolios sauces o álamos temblones son importantes como fuente alimentaria para ramoneadores como los alces, europeos o americanos, y otros cérvidos.
En el sotobosque, cuando la luz puede penetrar el tupido follaje de los árboles, se forma una alfombra de musgos, hierbas y plantas bajas leñosas. El sotobosque es la guarida de ratas de agua, lemmings, gallos lira, ánsares y limícolas, que, a su vez, mantienen a toda una comunidad de depredadores: aves rapa­ces diurnas y nocturnas, linces, lobos, glotones y otros mustélidos.
En la costa occidental de América del Norte, hay algunos bosques de coníferas excepcionales, de suelo profundo y rico y de clima menos duro que en los demás bosques de coníferas, abastecidos de humedad por nieblas acarreadas por el fresco y húmedo aire del mar. Viven en ellas las gigantes secuoyas (Sequoia sempervirens), que alcanzan más de 100 m de altura, y de longevos pinos de Colorado (Pinus aristata), cuyo ejemplar más antiguo (llamado árbol de Matusalén) tiene 4600 años.

Caracteristicas del bosque de coniferas.

En las Montañas Rocosas de América del Norte la línea del arbolado abarca alrededor de 8750 m y marca la frontera de las zonas alpina y subalpina

Hielo polar

Hielo polar y tundra

Los casquetes de hielo polares del Ártico y el Antártico ejercen un profundo efecto sobre la ecología mundial, al fijar grandes cantidades de agua y actuar así como un disipador de calor que influye en el clima global. Durante gran parte del año, en los polos hace mucho frío y reina una oscuridad continua; pero, durante el verano, 24 horas de luz solar deshielan la superficie del suelo y, justo sobre él, las temperaturas del aire alcanzan 15 °C o más. En estos cortos meses de verano la vida puede presentar una pequeña explosión. Paradójicamente, el factor limitante no es aquí tanto la temperatura como la escasez de agua: estas regiones son verdaderos desiertos, con precipitaciones a menudo inferiores a los 250 mm al año. Además, la mayor parte de estas precipitaciones quedan congeladas en forma de hielo o nieve.
En la Antártida, se ha acumulado hielo hasta alcanzar profundidades de varios kilómetros, lo que mantiene el hemisferio sur más frio que el norte. Debido al espesor de la capa de hielo sólido, en la Antártida existen sólo unos ecosistemas muy simples. Se forman algunas manchas de musgos y líquenes con sólo dos especies de plantas angiospermas confinadas en algunos lugares favorables. Esta vegetación sostiene comunidades de insectos y gusanos. En el verano, el litoral se llena de vida al reunirse en él miles y miles de pingüinos y otras aves marinas, así como focas, para anidar y criar; todos ellos dependen completamente del mar para su alimentación.La situación es muy diferente en el Ártico, donde un gran océano está rodeado de continentes y el bioma de la tundra constituye una franja ceñida al extremo septentrional de todos estos continentes. El desarrollo vegetal de la tundra alcanza su máximo donde la fusión de la nieve y el hielo forman riachuelos o estanques. Esta vegetación se compone siempre de plantas bajas, a menudo de flores de mucho colorido, y de especies enanas de árboles como sauces (género Salix) y abedules (género Betula), aunque predominan los musgos y líquenes.
El detalle más llamativo de la vida animal en el verano de la tundra lo constituyen verdaderos enjambres de picadores mosquitos, aunque hay también muchos otros insectos, entre ellos abejorros y mariposas. Se alimentan de aquella vegetación lemmings, ratas de agua, liebres, renos y bueyes almizclados, que engordan en el verano para sobrevivir el largo invierno en que es tan difícil hallar alimento. El reno emigra hacia el sur, igual que la mayoría de las aves, entre las que figuran limícolas, ánsares y pájaros.

Hielo polar.

Los ecosistemas terrestres

Las condiciones para vivir en tierra firme son mucho más duras que las existentes en los entornos acuáticos, por ser más cambiantes, especialmente en cuanto a temperatura y abastecimiento de agua. Los ecosistemas terrestres dependen del clima, afectado a su vez por la situación geográfica; las zonas costeras, por ejemplo, tienen la temperatura más estable y reciben normalmente más la lluvia debido a su proximidad al mar que las continentales del interior; por otra parte, la concentración de dióxido de carbono de la atmósfera es muy baja comparada con la del agua, lo que puede limitar la fotosíntesis de las plantas terrestres. La cantidad de sales minerales del suelo depende del tipo de roca de que está formado y de la cantidad de lixiviación o eluviación de minerales por el agua de lluvia. Otra diferencia importante consiste en que el agua no experimenta los grandes cambios cotidianos de temperatura que se producen en tierra.
Están reconocidos seis ecosistemas terrestres o biomas principales: tundra, bosque de coníferas, bosque de caducifolios, selva pluvial tropical, pradera y desierto. Cada bioma conlleva unos tipos de vegetación y unos animales característicos.

Los ecosistemas terrestres .

Las selvas nebulosas se forman en la zona alta de las montañas tropicales; se caracterizan por una techumbre baja y espesa compuesta por árboles pequeños, realmente cargados de helechos, musgos y hepáticas epífitas. Estas plantas obtienen la humedad al condensarse la niebla en ellas y escurrir después hasta un suelo normalmente empapado de agua

Agua dulce en el mundo 2

Tierras humedas

Agua dulce en el mundo 2 .

Pantanos, marismas y tremedales de agua dulce pueden darse a lo largo de las márgenes de los ríos y lagos o en las llanuras inundadas por la lluvia o el agua subterránea. La superficie puede anegarse únicamente en las épocas húmedas del año, pero el subsuelo está siempre empapado en agua, incluso en tiempo seco. Los pantanos son típicos de los países calientes; algunos, como la región de Sudd, en el Sudán, cubren grandes extensiones; se diferencian de las marismas en que están dominados por la arboleda. Las marismas están pobladas de gramíneas, juncos y espadañas y constituyen importantes hábitats para la avifauna, en especial para los patos y gansos.
Los pantanos y las marismas son unos ecosistemas de gran productividad natural, lo que ha tentado siempre al hombre a «sanearlos» para dedicar el terreno a la agricultura. Los tremedales, propios de climas fríos, están compuestos de material orgánico; con frecuencia las plantas dominantes son los esfagnos. El agua de los tremedales es ácida y pobre en oxígeno y nutrientes; tanto el desarrollo como la descomposición son lentos, lo que se traduce en una acumulación de los restos de esfagnos y otras plantas muertas en forma de gruesas capas de turba.

Los ríos arrastran corriente abajo cieno, que se deposita por sedimentación en la desembocadura y forma una rica y fértil llanura aluvial. Grandes árboles y pequeñas herbáceas palustres se han adaptado a este entorno y proporcionan a su vez hábitats para muchos animales

Agua dulce en el mundo 1

Los ríos, a lo largo de su curso, desde el manantial a la desembocadura, tienen diferentes características. En los cursos altos, donde bajan saltando ladera abajo de montes y colinas, las aguas son frías, pero muy oxigenadas de tanto batirse entre las rocas y caer espumeantes en los saltos; el principal problema de los animales y las plantas que viven en esta parte del río es cómo adherirse a las rocas. Más abajo, el agua fluye más sosegada, pero lleva aún mucho oxígeno; se dan en esta zona plantas que tengan buenas raíces y peces buenos nadadores, capa­ces de resistir la corriente.
En muchos ríos, especialmente los largos, el tramo principal es de curso lento y mantiene una mayor variedad de plantas y animales. El légamo arrastrado desde el curso alto y medio queda en el fondo, y va formándose una llanura aluvial. Las feraces llanuras aluviales han sido la cuna de muchas an­tiguas civilizaciones, como ocurrió por ejemplo en el Nilo, el Éufrates, el Tigris, el Indo y el río Amarillo de China. El cieno se deposita unas veces en forma de inundación anual, como las legendarias inundaciones del Nilo, retenidas ahora por la presa de Asuán. El Amazonas inunda cada año una enorme zona de selva y, cuando las aguas se retiran, quedan atrapados muchos peces que sirven de alimento a gran cantidad de aves.
En la parte final de un río, en el estuario, el agua  dulce se encuentra con la del mar. La salinidad aumenta gradualmente y las especies de agua dulce son sustituidas por las marinas. Todo el cieno y los nutrientes que arrastran todavía las aguas del río se depositan y forman ricas riberas y bancos de lodo.
Los lagos y las lagunas no son tan productivos como los ríos y los arroyos por estar peor abastecidos de oxígeno y nutrientes.
En los lagos, los 10 metros superiores, lo que se llama el epilimnio, son los más productivos por constituir una capa bien iluminada y oxigenada, por la agitación del agua por el viento. Una angosta zona llamada termoclina, donde la temperatura desciende rápidamente, separa el epilimnio del hipolimnio y dificulta la circulación del oxígeno hacia abajo y de los nutrientes hacia arriba. En invierno, el agua circula con más libertad, porque la capa superior se enfría y desciende, llevando consigo el oxígeno hacia abajo, mientras que el agua de abajo asciende, llevando hacia arriba una nueva aportación de nutrientes. Pero en los trópicos, donde el clima cambia poco, nunca se dan las condiciones necesarias para esa mezcla; en el lago Malawi, por ejemplo, no existe oxígeno en las capas bajas, en las que viven bacterias anaerobias a base de metano y ácido sulfhídrico.
Las lagunas son pequeñas masas de agua suficientemente poco hondas para que la luz llegue hasta el fondo y pueda mantener así una abundante vida vegetal. En la época de calor, el rápido crecimiento de las plantas puede agotar el oxígeno del agua y causar la muerte de los peces.

Agua dulce en el mundo 1.a.

Los ostrácodos (arriba) son unos diminutos crustáceos de escasos milímetros de longitud, adaptados por igual a hábitats de agua marina o de agua dulce; algunas formas presentan luminiscencia. También presentan luminiscencia los abisales peces pescadores de caña (Canlophryne jordani, abajo), que podrían emplearla como medio de atraer a sus presas

Agua dulce en el mundo 1.b.

Los mares

Los mares poco profundos que rodean las masas continentales son más productivos que las aguas profundas de mar adentro. Sus aguas se sitúan sobre la plataforma continental. En la plataforma continental viven los cardúmenes de peces que constituyen las capturas básicas de pescado del mundo: bacalao, arenques, anchovetas y capelines. El fondo marino tiene allí una rica fauna de gusanos, ofiuroideos, cangrejos y moluscos, que viven sobre él o enterrados en el fango y la arena; hay también bancos de ostras, mejillones, berberechos y almejas, que actualmente se administran y recogen con fines comerciales.
Los arrecifes coralinos se forman en aquellas aguas cuya temperatura media es de más de 18 °C, a menos de 85 m de profundidad y en ausencia de fango. Un arrecife coralino consiste en la acumulación de los esqueletos de animales parecidos a las ac­tinias a lo largo de millones de años. Los corales se alimentan de partículas flotantes diminutas y albergan una riquísima diversidad de fauna marina, incluidos muchos peces de colores muy vivos.
A orillas del mar, se sitúa la frontera del mar y la tierra. Se trata de la costa, esa franja de tierra que la marea cubre y deja al descubierto con cotidiana regularidad. Las plantas y los animales que viven en ella tienen que afrontar los problemas tanto de los organismos terrestres como marinos. En su mayoría son básicamente seres marinos que se han adaptado a vivir parte del tiempo fuera del agua, y constituyen un indicio de cómo pueden haber colonizado la tierra originalmente los animales y las plantas. Tienen que conservar el agua y hacer frente a la salinidad, resistir grandes variaciones de temperatura (a no ser que puedan ocultarse a la sombra de las rocas) y algunos de ellos respirar oxígeno atmosférico. Entre los bígaros (Littorina littorea), existe una zonación de especies de abajo arriba en las rocas de la costa, según su resistencia a la deshidratación; las que viven en lo más alto sólo reciben la humedad de las salpicaduras de las mareas más altas y mueren de hecho si quedan sumergidas; sin embargo, no pueden prescindir del mar porque necesitan las mareas altas para poner sus huevos.
Los animales y las plantas de las costas rocosas tienen que adaptarse además para sobrevivir al golpeteo de las olas. Percebes, mejillones y algas se pegan a las rocas, mientras que otros animales y plantas se protegen en las rendijas. Las costas arenosas o fangosas pueden parecer desiertas en la marea baja, pero sólo lo parecen porque sus habitantes están refugiados justo bajo la superficie.
Las marismas salobres de los climas templados y los manglares tropicales constituyen tipos diferentes de costa; en ellos, la marisma en sí ha sido invadida y estabilizada por plantas terrestres que se han adaptado para sobrevivir a inundaciones regulares de agua salada. Los manglares constituyen unos hábitats ricos sobremanera y constituyen la residencia de varios animales poco corrientes, como los cangrejos violinistas, los peces arqueros, que abaten los insectos de las hojas con un chorro de agua, los peces saltarines del fango trepatroncos y los cangrejos de mangle.

Los mares.

El gusano tubícola Sabellastarte sanctijosephi se ha adaptado a vivir en las calientes y poco profundas aguas de la Gran Barrera de Arrecife. Se alimenta de diminutos animalillos que llevan a su boca las corrientes de agua producidas por el movimiento de sus pequeños cilios