Drenaje linfatico tecnica





drenaje linfatico tecnica.

El agua de los tejidos es recuperada por los capilares venosos, pero la déci­ma parte entra en los linfáticos. Las gruesas moléculas (en especial, proteí­nas) son recuperadas por los conduc­tos linfáticos. En condiciones anorma­les, cuando se pierde este equilibrio y los líquidos quedan atrapados en los tejidos, se genera el edema. Cuando la causa de la retención de líquido y sustancias en los tejidos es la acumula­ción de linfa en sus conductos o ganglios, se la denomina linfedema. La base fundamental del drenaje linfá­tico manual se establece gracias a la propia estructura de sus vasos colecto­res y sus válvulas. Al comprimir un sec­tor corporal, ejerciendo presión exterior o por la propia compresión muscular, la linfa es impulsada en una sola direc­ción, centrípeta, hacia los conductos mayores. Las presiones sobre el cuerpo deben ser maniobras precisas, propor­cionadas y rítmicas para poder mejorar la circulación del sistema linfático. El drenaje linfático manual debe reali­zarse en un ambiente especial: un lu­gar tranquilo y acogedor donde la luz sea indirecta y suave, y la temperatura agradable (25 °C aproximadamente). El paciente debe instalarse cómoda­mente sobre una camilla de masaje, con la zona de los pies ligeramente elevada. Se debe relajar al paciente antes de iniciar la sesión: se le hará descansar, si es preciso, antes de ini­ciarla, para así relajar el sistema ner­vioso vegetativo y conseguir mejores resultados con las maniobras. El terapeuta ha de tener las manos ligera­mente calientes.
La sesión se inicia suavemente y con dulzura, el ritmo de maniobras es lento
(10 a 12 pases por minuto) y se procede mediante presiones suaves (acariciadoras) y de superficie. Los movimientos han de ser ligeramente circulares, tangenciales y siempre en sentido centrípeto. Es imprescindible mantener el orden y la cronología de las maniobras:
1.Aspiraciones ganglionarias para va­ciar los ganglios.
2.Drenaje o maniobras de llamada.
3.Compresión y maniobras de vuelta.
4.Aspiraciones ganglionarias. Deben tratarse primero las zonas proxi- males, para así facilitar posteriormente el drenaje de las distales. El drenaje manual jamás debe producir enrojecimiento cutáneo ni dolor.

Indicaciones

El drenaje linfático manual posee un amplio abanico de indicaciones. Entre otras, todas las situaciones que pue­dan ocasionar linfedemas (edemas linfostáticos) o alteraciones por encharcamiento de sustancias y líquidos en los tejidos: linfedemas congénitos, postoperatorios, elefantiasis (linfedema crónico), insuficiencia de la circulación de retorno, úlceras varicosas. También en los edemas de causa no linfática: edema postraumático, post­operatorios, para mejorar la cicatrización y evitar sus complicaciones (como en la extirpación mamaria radical, con un linfedema del brazo como secuela, para ayudar a las vías com­plementarias de drenaje), en los diver­sos procesos reumáticos (edemas locales), en trastornos del sistema ner­vioso (migrañas, cefaleas, vértigos), en las enfermedades crónicas de las vías respiratorias (rinitis, sinusitis, faringitis, amigdalitis, etc.), en las de la piel (acné, eczemas crónicos, telangiectasias, etc.), y para el embarazo (descarga de las piernas, prevención de las estrías). Es de máxima utilidad en el campo de la estética: acné, acné rosáceo, celulitis, edemas faciales, hinchazones de los tejidos, curas de revitalización y varicosidades; o tras intervenciones de cirugía estética (pa­ra conseguir la reabsorción del ede­ma). Como método preventivo de las piernas cansadas (inflamadas), de la fatiga o lesión muscular y tendinosa, en la anorexia, en las gastralgias, en las hepatitis crónicas y en todas aque­llas situaciones en que se precise fa­vorecer la inmunidad natural y una rá­pida regeneración de los tejidos. O en las distonias neurovegetativas, por el efecto sedante.
En general, el drenaje linfático manual está indicado en la mayoría de afecciones en que está prohibida cualquier manipulación que provoque hiperemia: áreas varicosas, úlceras varicosas, callos óseos, ganglios linfáticos infla­mados, trayectos vasculares y nerviosos.

Contraindicaciones

El drenaje linfático manual está con­traindicado en las alteraciones del ritmo cardíaco y sus accidentes recientes (infarto, angina de pecho); en los edemas por insuficiencia cardíaca descompensada; en los disturbios y afecciones inmunitarias; en los tumores malignos; en algunas hipotensiones severas e hipertensiones; en el hipertiroidismo; en afecciones purulentas; en el edema nefrítico o por infección aguda; en las infecciones agudas y cuando hay fiebre; y en las flebitis, trombosis y tromboflebitis.
El sistema linfático no presenta una estación central de bombeo, como el circulatorio sanguíneo, para su funcionamiento depende de la compresión de los músculos que lo rodean y de la actividad general del cuerpo. Fõldi define el linfedema o edema linfostático como: «Una hinchazón (encharcamiento) de los tejidos blandos, resultado de la acumulación de fluido intersticial rico en proteínas causado por una combinación de fallo de la reabsorción en el capilar linfático y con una insuficiencia y extracción de las proteínas plasmáticas.»



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