Miriápodos
La mayoría de los miriápodos posee un gran número de apéndices locomotores, carácter a que alude su nombre griego.
Los artrópodos de esta clase tienen, pues, un par de antenas, aparato bucal masticador y un número variable de apéndices locomotores, todos monorramados. Son típicamente terrestres, con respiración traqueal. La
notable longitud del tronco con respecto a la que alcanzan sus patas les confiere un aspecto de gusanos articulados, característico e inconfundible. Tradicionalmente, bajo la denominación de miriápodos se han considerado dos subclases distintas: progoneados y opistogoneados o quilópodos. Actualmente se tiende a considerar a estos últimos como una clase independiente, y no faltan serios motivos para ello. Así, pues, los progoneados son los miriápodos propiamente dichos. Y entre ellos se distinguen: sínfilos, paurópodos y diplópodos, a los que nos referiremos seguidamente.
Los sínfilos son animales de pequeño tamaño y delicado cuerpo blanquecino que, por lo general, no mide más de dos milímetros de longitud. En la cabeza se destacan las antenas, bastante largas, y el aparato bucal, que consta de un par de mandíbulas, otro de maxilas y un labio inferior, resultante de la unión del segundo par de maxilas.
El tronco presenta doce segmentos, cada uno de ellos provisto de un par de patas locomotoras; pero al hallarse varios tergos divididos transversalmente, da la impresión de poseer más segmentos que pares de patas. En la extremidad posterior del tronco aparecen dos procesos caudales, en cuyo extremo desembocan sendas glándulas sericígenas. Son ovíparos, con larvas hexápodas.
Tienen desarrollo anamórfico, formándose los nuevos segmentos a partir del penúltimo y tras sucesivas mudas. Estos miriápodos prefieren los sitios húmedos y ricos en materia orgánica, por lo que abundan en el mantillo de los bosques. Se les considera de gran interés edafológico por el papel que realizan en la formación de los suelos. Los paurópodos son los que más se alejan del aspecto típico de los miriápodos, perdiendo la apariencia de gusanos articulados; pues, aunque su tronco está constituido por once segmentos, algunos de éstos son tan cortos que apenas se distinguen. Llegamos a los diplópodos, que son los miembros de esta clase que mayores dimensiones alcanzan: algunas especies tropicales llegan a medir hasta 20 centímetros de longitud y la mayoría de ellas oscila entre los tres y los seis centímetros. Su cuerpo es cilíndrico o subcilíndrico. Son los clásicos milpiés.
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