Osteopatía





osteopatía.

La osteopatia investiga la influencia y el desarrollo de una enfermedad, y su mejoría mediante una serie de tratamientos manuales. El estudio de la osteopatia está basado en la anatomía, la fisiología, la medicina semiótica y los estudios médicos ortodoxos, con la particularidad de que para el  tratamiento de las enfermedades aquélla utiliza medios manuales y no químicos.
Para bautizar a esta terapia se tomó un nombre ya existente, al que se le atribuyó un nuevo significado. Osteopatia significa, en griego, «patología ósea» (de osteon, «hueso», y patía, «enfermedad»). Conviene no confundir la osteopatia alternativa con la osteopatia entendida como denominación general para las enfermedades de los huesos. Si bien inicialmente esta terapia médica sólo se ocupaba de los problemas articulares, en la actualidad, gracias al desarrollo y descubrimiento de nuevas y más modernas técnicas, se emplea para tratar una gran cantidad de disfunciones orgánicas. Para el osteópata es de suma importancia el concepto de lesión osteopática, que se podría definir como una fijación o falta de movimiento en cualquier estructura, generalmente en las articulaciones del aparato locomotor, y que en la mayoría de los casos va acompañada de dolor. El fin de esta terapia es devolver, mediante una o varias manipulaciones manuales, el movimiento normal de la estructura en tratamiento, para conseguir un perfecto estado de salud. Según la osteopatia, las lesiones osteopáticas pueden causar alteraciones y disfunciones orgánicas si no son solucionadas a tiempo; por lo tanto, la manipulación bien realizada es la manera más adecuada de prevenir la enfermedad

Principios de la osteopatia

El fundador de la osteopatia, el médico estadounidense Andrew Taylor Still (1828-1917) basó sus teorías sobre la salud y la enfermedad en la actuación sobre las causas, y no sobre la sintomatología.
Concibió esta nueva ciencia médica a partir del estudio en vivo de la anatomía de los organismos, puso en práctica sus observaciones sobre las relaciones existentes entre la estructura vertebral y las disfunciones de un órgano y a partir de ahí dedujo la importancia de la circulación sanguínea, la unidad del cuerpo y el concepto de las fijaciones vertebrales.
Sintetizando su experiencia clínica de largos años, desarrolló cuatro grandes principios sobre los que se basa la osteopatia.

La estructura gobierna la función

Se entiende por estructura todas y cada una de las diferentes partes que componen el cuerpo y que tienen una íntima relación entre ellas. Éstas son los huesos, los músculos, las fascias, las glándulas, los órganos, la piel, etc. La función hace referencia a la actividad que llevan a cabo cada una de esas partes: función respiratoria, articular, etc. Si la estructura funciona correctamente, la enfer­medad no puede produ­cirse; por el contrario, un desorden estructural producirá una disfunción o una enfermedad en al­gún órgano o sistema funcional del cuerpo. La relación existente entre la estructura y la función se puede aplicar a todos los elementos del cuerpo.

La unidad del cuerpo

El cuerpo tiene la capacidad de autorregularse, es decir, de man­tener el equilibrio físico, bioquímico, psicoemocional y energético. A esta facultad se la denomina homeostasia. En términos biomecánicos, la homeostasia depende del equilibrio de la cabeza, ya que tanto la horizontalidad del campo de visión como la de los conductos semicirculares del laberinto del oído (órgano del vértigo) son las que permiten mantenernos en equilibrio. Cualquier perturbación de la biomecánica (golpes, traumatismos, etc.) hará que el cuerpo, para preservar el equilibrio de la cabeza y conseguir la horizontalidad de la vista y los conductos semicirculares, adopte una postura distinta a la normal. Debido a esta adaptación, tras una lesión, el sujeto puede tener múltiples dolores o disfunciones en diferentes partes del cuerpo.

La autocuración

La osteopatia afirma que el cuerpo posee los medios suficientes para la autocuración, siempre y cuando los sistemas linfático, circulatorio y nervioso estén libres de impurezas y funcionen correctamente. De esta manera, la información nerviosa, la nutrición, la oxigenación celular y la eliminación de desechos podrán eliminar las enfermedades.

La regla de la arteria

La correcta circulación sanguínea permite al organismo luchar contra las enfermedades, ya que la sangre transporta los elementos que nos aseguran una inmunidad natural frente a las enfermedades. Si la circulación sanguínea se ve perturbada, se produce una disminución de la ca­pacidad defensiva de los tejidos, lo que puede provocar una función deficiente. Si este estado continúa, probablemente acabe en una enfermedad, ya que ésta siempre se instala en los tejidos u órganos debilitados. El osteópata opina que, gracias a un conocimiento muy completo de la estructura del cuerpo, puede conseguir actuar sobre ella, a fin de restablecer un funcionamiento normal. La ley de la arteria es absoluta: allí donde el suministro de sangre arterial es nor­mal, la estructura del cuerpo funciona normalmente.

TÉCNICAS OSTEOPÁTSCAS

Para poder aplicar un tratamiento, el osteópata ha de realizar un diagnósti­co correcto, que consta de los siguien­tes pasos: anamnesis o interrogatorio; inspección del paciente y de su es­tructura, realizada estática y dinámi­camente; y palpación, también está­tica y dinámica, con el fin de buscar una fijación articular o una falta de movimiento.
Además de las pruebas propias de la osteopatia, el terapeuta utiliza otros métodos convencionales, como pue­den ser radiografías, análisis de san­gre, etcétera. Una vez completado el diagnóstico, que es fundamental, pues de no ser así la manipulación podría resultar contraproducente, el osteópa­ta tiene a su alcance diversas técnicas para conseguir la normalización del paciente.

Osteopatia estructural

Las técnicas empleadas en la osteopatia para solucionar problemas de tipo estructural son las más difundidas, conocidas y utilizadas por los osteópatas. Generalmente sirven para normalizar las articulaciones. Además de las manipulaciones, existen otras maniobras que sirven para tratar posibles lesiones del tejido blando (músculos, tendones y ligamentos).

Técnicas rítmicas.

Son fundamentales la repetición y el ritmo de una serie de movimientos sobre las estructuras del paciente, ya que tras cada repetición el osteópata intenta ganar un poco más de margen de movilidad. Son técnicas rítmicas el stretching, que consiste en estirar los ligamentos, las fascias, los músculos y los tendones; y el bombeo, destinado a las aponeurosis o técnicas Mitchell o de muscle energy, en las que se consigue ganar más movimiento articular provo­cando la contracción de ciertos músculos del paciente.

Técnicas con manipulación.
Orientadas a actuar directamente sobre la articulación o articulaciones que estén fijadas, y actúa sobre la lesión ósea. Ésta es la técnica más conocida de la osteopatia, que no debe realizarse nunca más allá del límite fisiológico de la articulación, ya que, de lo contrario, se podría producir una lesión en el paciente; por lo tanto, para asegurarse, el osteópata manipula normalmente en la dirección que el paciente declara como indolora. La manipulación se lleva a cabo en tres tiempos: colocación, es decir la correcta posición del operador y del paciente; puesta en tensión, en que se lleva al límite de su movimiento la arti­culación que se va a manipular; y manipulación, que consiste en acentuar la puesta en tensión de una manera rápida y muy breve, con lo que se consi­gue liberar la articulación fijada.

Técnicas funcionales.
Destinadas a reducir el espasmo muscular y conse­guir la relajación del músculo excesi­vamente contraído. Entre ellas se pueden destacar las técnicas neuro- musculares, que se basan en un siste­ma hindú de masaje, modernizado y perfeccionado por el osteópata Stanley Lief, y las técnicas Jones o de puntos gatillo, que consisten en buscar el punto de máximo dolor (el punto gati­llo) en un músculo y mantenerlo pre­sionado durante un tiempo no inferior a noventa segundos para conseguir la relajación muscular. Entre sus aplica­ciones destacan dolencias articulato­rias, como ciática, lumbalgia, tortícolis o neurodocitis, y las desviaciones de columna vertebral, como la escoliosis.

Osteopatia visceral
La osteopatia considera a las vísceras como articulaciones. Cada una de ellas tiene un movimiento específico relacionado con la respiración y el diafragma. La falta o bloqueo de este movimiento puede dar lugar a un trastorno funcional que, si no es corregido, puede provocar una lesión estructural. El tratamiento básico consiste en aplicar una serie de manipulaciones específicas en estas vísceras, dirigidas a devolverles la movilidad fisiológica normal.
Además, se controla la posible existencia de lesiones vertebrales, que pudieran estar implicadas o mantener la lesión visceral, para su corrección estructural; es decir, antes de realizar un tratamiento visceral se tiene que normalizar la movilidad de la columna vertebral. El tratamiento visceral está indicado en múltiples patologías, como hernias de hiato, gastritis, asma, problemas mens­truales, disfunciones renales, etcétera.

Osteopatía craneal
La osteopatía craneal se basa en la gran capacidad de movimiento de los huesos del cráneo de un adulto, denominada movimiento respiratorio primario. Este movimiento es debido a la movilidad del líquido cefalorraquídeo, que produce de 8 a 14 pulsaciones por minuto y que, al encontrarse en la médula, provoca la movilidad de los huesos del cráneo y del sacro (esta movilidad es mínima). La exploración craneal consiste en la «escucha» -el término hace referencia
a la percepción de este movimiento que el osteópata realiza con las manos del movimiento respiratorio primario para determinar las alteraciones del mismo, así como las altera­ciones de las estructuras y huesos del cráneo.
En osteopatía, la manipulación craneal está indicada en numerosas afec­ciones, como neuralgias, rinitis, vértigos, desórdenes neurovegetativas, vértigos, etc. Antes de realizar el tratamiento craneal, el técnico tiene que devolver la movilidad a la columna vertebral y tratar todas las fijaciones encontradas.

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