EL RESULTADO DE LA SELECCIÓN NATURAL: LA ADAPTACIÓN





La selección natural da como resultado la adaptación, con sus varios significa­dos y manifestaciones múltiples. Considérese, por ejemplo, una ardilla. Nótese de qué manera su cola sirve como un contrapeso cuando el animal salta y gira; ade­más, la misma estructura le sirve como sombrilla, como cobija y como timón aé­reo. Medite sobre los sofisticados dispositivos que permitieron que una semilla es­pinosa se adhiera a su ropa durante un paseo por el campo; considere la docilidad y la fidelidad características del perro domesticado: éstas son adaptaciones relacio­nadas con la obtención de alimento y refugio, tan estrictamente seleccionadas co­mo el pico de un pájaro carpintero . Enhebre una aguja: su capacidad para hacerlo representa el efecto acumulado de millones de años de presiones se­lectivas a favor de la destreza de sus dedos y la coordinación entre el ojo y la ma­no (la propia aguja hizo su aparición hace apenas 20.000 años).Como señalamos previamente, la selección natural implica interacciones entre organismos individuales, su ambiente físico y su ambiente biológico es decir, con otros organismos. En muchos casos, las adaptaciones que resultan de la selección natural pueden correlacionarse claramente con factores ambientales o con las presiones selectivas ejercidas por otros organismos.

Adaptación al ambiente físico: dinas y ecotipos

Algunas variaciones fenotípicas intraespecíficas siguen una distribución geo­gráfica y pueden ser correlacionadas con cambios graduales de temperatura, hu­medad o alguna otra condición ambiental. Esta variación gradual de una característica o de un complejo de características en correlación con un gradiente am­biental es conocida como dina.

Muchas especies muestran dinas norte-sur que involucran varias característi­cas. Los gorriones comunes, por ejemplo, son más pequeños en las partes más cálidas del área de distribución de la especie y presentan un tamaño corporal mayor en las partes más frías. Estos pájaros fueron introducidos en América del Norte entre 1852 y 1860 a partir de pequeñas poblaciones fundadoras procedentes de Inglaterra central y de Alemania. Desde un punto de vista evolutivo, el tiempo que ha transcurrido desde su introducción es en verdad muy breve; sin embargo, ha ocurrido una notable diferenciación en el tamaño. En general, el mayor tamaño corporal que se da en las regiones más frías resulta ventajoso para la conservación del calor, por consiguiente, muchos animales endotermos, muestran variaciones geográficas de tamaño semejantes a las del gorrión común. Inversamente, entre los mamíferos, las orejas, la cola y otras extremidades son relativamente más largas en las zonas más cálidas del área de distribución de las especies, dado que estas adaptaciones permiten que el animal irradie el calor con más eficiencia y disminuya así su tem­peratura. Otro ejemplo de variación interpoblacional relacionada con la tempera­tura está dado por los tiempos de floración en algunas plantas. Las plantas de po­blaciones australes frecuentemente requieren condiciones distintas para florecer o para finalizar el letargo invernal que las poblaciones que crecen en el norte, aun­que todas ellas pertenezcan a la misma especie.

Como hemos visto, una especie que ocupa muchos hábitat diferentes puede presentar características ligeramente diferentes en cada uno de ellos. Cada uno de estos grupos que presenta fenotipos diferentes es conocido como un eco tipo.

Adaptación al ambiente biológico: coevolución

Cuando las poblaciones de dos o más especies establecen interacciones tan es­trechas que cada una ejerce una notable fuerza selectiva sobre la otra, ocurren ajustes simultáneos que dan como resultado un proceso de coevolución. Uno de los más importantes, en términos del número de especies e individuos que inter­vienen, es la coevolución de las flores y sus polinizadores. Aquí consideraremos otro ejemplo, que implica también a plantas e insectos, los dos aliados y enemigos ancestrales.

Varias familias de plantas han desarrollado defensas químicas que, dado que son tóxicas, de mal sabor, o ambas cosas a la vez, desalientan la predación por los herbívoros. La savia blanca amar­ga de ciertas plantas, como las que pertenecen a la familia de los vencetósigos, contiene una sustancia, semejante a la digitalina, que actúa como disuasivo para la mayoría de los herbívoros (la digitalina es una sustancia cardiotónica extraída de la planta Digitalis purpurea, que se usa para tratar ciertos desórdenes cardía­cos). Durante “la carrera evolutiva para permanecer en el mismo lugar”, algunas especies de insectos, incluyendo a las ma­riposas monarcas, han adquirido enzimas que les permiten, cuando se encuentran en forma de orugas, alimentarse de los vencetósigos sin ser envenenadas.

Las orugas monarcas no sólo utilizan los tejidos vegetales como alimento, si­no que también ingieren y acumulan el glucósido tóxico, que luego permanece en las formas adultas, las mariposas monarcas. Las mariposas, a su vez, tienen un sabor desagradable y son venenosas para las aves insectívoras que podrían pre­darlas.



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